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Crisol Life

EL MUNDO QUE ACONTECE

2014-09-14
deck of boat on lake against high mountains
 
 
En el seno de una sociedad vertiginosa, sociedad en la que la imaginación se queda corta ante la oleada de innovaciones y cambios, estamos demasiado ocupados en adaptarnos a lo que llega, y no nos permitimos ni siquiera levantar unos instantes la mirada a los próximos tres metros de camino, y enfocar el horizonte cercano, enfocar por si de pronto, surgen intuiciones de lo que está por venir, y de alguna forma percibir que el llamado futuro se anuncia mediante sus ecos en el presente. 
 
En esta dirección y percibiendo desde la intuición creativa, observo que una de las cuestiones más emergentes, va a estar orientada hacia el cambio en la forma del nacer y de morir. La mayoría de los nacimientos en la actual cultura, más se parecen a un trauma, un trauma a menudo ocasionado cuando conviene a un ginecólogo que ha terminado su partido de golf, que a un acto natural con la preparación ambiental, emocional y espiritual que merece un acontecimiento de esta índole. Muchos de los niños que llegan al mundo actual sufren partos traumáticos que sin hacerse evidentes en el cuerpo físico, sí tienen efectos en el ámbito neurológico y en el psicológico, aspectos que a lo largo de la vida se manifestarán en enfermedades y repetidas oleadas de malestar, sin aparente causa. 
 
Los nacimientos en el agua, nacimientos con delfines, nacimientos en casa… son nacimientos que, preparados de manera consciente y en condiciones rituales de orden profundo, posibilitarán la armonía natural del acontecimiento más importante de la vida.


La muerte por su parte precisa de una revisión. Los hospitales y sus tubos en los cuerpos de los enfermos terminales, las operaciones y las atenciones exclusivamente biológicas a que someten a estos cuerpos, reducen y minimizan al ser humano que se dispone a realizar el viaje final. El actual sistema ignora la preparación que puede optimizar este proceso concluyente, por lo que ni se plantea la mejora emocional, psicológica y existencial del viajero, un viajero al que se le podría brindar espacios específicos para este tránsito en el que la capitulación, la música, el canto, las imágenes ambientales y el amor consciente, acompañasen al que cruza. 
 
¿Y qué pasa con los que trabajan cada día tan solo por dinero? 
 
En realidad las personas que cada mañana se levantan con el estómago contraído, porque tienen que ir a trabajar allí donde no hay otro aliciente que el de una mensualidad, y sin motivo alguno que aporte significado a sus acciones, tienen en verdad trabajos muy pobres. El cansancio negativo que produce el trabajo sin vocación, sin creatividad ni espíritu de servicio, podrá cambiarse en el mundo que viene, por el cansancio positivo de aquel que llega a casa tras haber aportado no sólo mejoras conscientes en su parcela de sociedad correspondiente, sino también, tras haber optimizado sus capacidades, al tiempo que asume los retos que le demanda su capacidad de soñar y de materializar la idea que afirma: “No basta con hacer el bien, hay que hacer las cosas bien”. 
 
Asimismo, siento que el ser humano va a devenir en una entidad fundamentalmente creativa. En realidad, la Humanidad puede ser considerada como el terminal consciente de una Inteligencia Mayor que ha dotado a la misma de esta vivencia creativa tan privilegiada. El hecho de crear nos hace plenamente humanos, y sin duda, lo creativo cualifica toda acción cuando ésta se realiza desde el brotar de La Presencia. Lo creativo no es solo crear anuncios publicitarios, diseñar objetos, jardines, pintar, esculpir, hacer poesía… lo creativo es una cualidad que puede impregnar toda acción realizada desde dentro. 
 
Y en este gran proceso de crecimiento, proceso tan natural como cultural, van a abrirse las conciencias como se abren las rosas del gran rosal-humanidad. Un acontecimiento que conllevará la apertura del corazón con la consiguiente expresión del amor desde la inteligencia cardíaca. Conllevará asimismo la presencia sostenida de la intuición como relámpago de lucidez, y la sensibilidad creativa como atributo de materialización, aspectos derivados de la inexorable y veloz apertura de las rosas más evolucionadas. 
 
La sociedad del tener se va a transformar en la sociedad del ser, la educación estará orientada a optimizar la capacidad de ser feliz, y las mentes primarias inundadas de suposiciones y prejuicios, evolucionarán hacia el respeto y la vivencia directa de la ahoridad. 
 
La ciencia en sus investigaciones avanzadas del genoma, las telecomunicaciones y la fuente de energía, habrán dotado de recursos insospechados a la vida física de los habitantes planetarios. Una ciencia que sabrá de sus límites y se ceñirá a la parcela justa que le corresponde en el translógico Misterio de la conciencia profunda, un misterio que puede comprenderse desde el ámbito de la conciencia, pero no desde el pequeño marco de una lógica deductiva y experimental que como herramienta indagativa se queda corta para abordar la llamada trascendencia. 
 
Todo ser humano tiene una misión, un propósito vital, y el hecho de saberla, aceptarla y realizarla, da sentido a la vida. Nuestro inmediato futuro desde una conciencia ecológica, conllevará el reconocimiento de nuestra interdependencia con todo lo existente y la consiguiente unidad que subyace en la gran aventura de la vida consciente. Desde esta perspectiva y atreviéndonos a soñar, podemos afirmar que sin temor a equivocarnos que… 
 
Todo es posible. 
 
(José María Doria)