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Crisol Life

CÓMO LIBERARSE DE LA CULPABILIDAD

2021-03-01
calm woman on rocky seashore on windy day

¿Existe algún sentimiento más contradictorio que la culpa? Una emoción de mal estar que aparece hasta cuando haces exactamente lo que quieres hacer. Dices lo que quieres decir, pero te sientes culpable. Te comes lo que te apetece, pero te sientes culpable. ¿Porqué este sentimiento aparece hasta cuando somos coherentes?

De dónde viene la culpa

La culpabilidad no es una emoción visceral como puede ser el miedo, la rabia o la alegría. La culpabilidad es un sentimiento que aparece en la mente y esta lo trasmite al cuerpo. Por lo tanto, la culpa es una idea inculcada por la cultura judeo-cristiana sobre el código ético de hacer lo correcto, lo bueno y cumplir con el deber. Cuando los deseos van en contra de las creencias que tenemos, no seguir ese código nos hará sentir culpables, porque pensamos que no estamos haciendo lo correcto, pero, insisto, aparece incluso cuando hacemos lo que realmente queremos hacer.

En realidad, nacemos sin culpabilidad. Aprendemos a sentirnos culpables según vamos creciendo. Por un lado, imitando a nuestros mayores que ya han aprendiendo a sentirse culpables y, por otro, a través de las comparaciones, exigencias y fracasos que experimentamos en nuestra propia vida.

Parece a simple vista que la culpa entonces no sirve para nada, pero sí que tiene una función adaptativa para el individuo

Para qué sirve la culpa

La función principal de la culpabilidad es la de regular nuestra capacidad de reaccionar frente a los errores, reconocer dónde nos equivocamos y actuar en consecuencia. Esta nos ayuda a cumplir con las normas y no revelarnos frente a la autoridad.

En el mejor de los casos esto nos sirve para mantener un estado social ordenado, pero si no sabemos gestionarlo, la culpa nos puede oprimir los deseos de tal forma que dejamos de ser nosotros mismos y la culpabilidad se transforma en un sentimiento destructivo. Cuando la culpa es muy frecuente y nos impide realizarnos personalmente hay que actuar en consecuencia para trabajarla, ya que esa culpa es desadaptativa.

woman looking at sea while sitting on beach
Photo by Pixabay on Pexels.com

Diferencias Culpa de Remordimiento

Hay personas que sienten culpa porque realmente han hecho algo negativo o que puede hacer daño a otra persona. Por poner un ejemplo de la diferencia: En tiempos de covid, muchos sanitarios han sentido culpa por no poder hacer más para salvar vida han hecho todo lo que estaba en sus manos, aún cuando han dado de ellos mismos. Aquí la culpa es de dolor, tiene un efecto autocompasivo de la responsabilidad que tienen. Esta culpa es real y necesita de un trabajo emocional para perdonarse a uno mismo por no haber podido dar más.

Por otro lado está la culpa por una infidelidad o por haber traicionado a alguien. Aquí entra en juego nuestro código ético y se convierte en un remordimiento, nos sentimos mal porque sabemos que hemos hecho algo que no está bien.

La importancia de diferenciar esto es que el remordimiento requiere de un aprendizaje, un cambio y aprender a asumir la responsabilidad de los hechos. Ese sentimiento es adaptativo y hace que no volvamos a repetir las mismas conductas. Sin embargo, la culpa, es algo más arraigado al propio pensamiento, aunque uno no haya hecho nada malo, se siente mal y esa culpa se debe liberar.

Cómo liberarse de la culpabilidad

En primer lugar hemos visto que la culpa nace de una idea aprendida y un sentido del deber. Las ideas no son la verdad absoluta y algo esencial para librarse de la culpa, es aprender a no otorgarle a ese pensamiento la fuerza para hacernos sentir culpables.

Tener presente que es tan solo algo que hemos aprendido nos puede abrir a la opción de cambiar nuestra manera de operar internamente y decidir a pesar de esa idea que nos aparece en la mente. Se trata de abrir un espacio de duda y autocuestionamiento, donde podamos abrirnos a pensar de forma diferente.

1. Aprende a diferenciar tu coherencia de tus creencias

Hay veces que cuando estás siendo coherente te sientes culpable porque tienes una creencia que te dicta internamente que deberías actuar de otra manera. Saber detectar lo que es una creencia de lo que es nuestra coherencia es fundamental. Cuando te encuentres en un momento así necesitas poner internamente esa creencia en tela de juicio para discriminar si realmente eso es lo que quieres.

Por un ejemplo: Sientes que te parece ir al cine a ver una película, pero el genero de la peli tiene contenido sexual y crees que si vas solo van a pensar que eres guarro o sucio. Aquí tienes que separar lo que crees de lo que te apetece y ver de dónde viene esa creencia, quién te la ha inculcado y, con honestidad, si crees que es verdad.

Para investigar sobre la verdad de una creencia pregúntate, ¿se lo dirías a tu hijo?

2. Abraza lo que sientes

La culpa aparece en muchas ocasiones en contra posición a lo que sentimos, tanto si es positivo como si es negativo. Podemos sentir culpa porque nos sentimos bien donde creemos que deberíamos estar mal y, nos sentimos culpables cuando nos sentimos mal. Muchos sentimientos nos llevan a la culpa porque creemos que no deberíamos sentir lo que estamos sintiendo, lo que es una paradoja.

Cuando tengas una emoción, permítete ese sentimiento, no lo ignores ni reprimas, sostenlo en ti. Tampoco tienes porqué hacer algo con ese sentimiento, cuando lo escuchas y lo sientes, ya le estás dando espacio para que baje su intensidad.

3. Evita las comparaciones

Las comparaciones son un gran foco de culpabilidad por la gran frustración que genera. Generalmente, nos comparamos desde un punto de inferioridad donde sentimos que no somos capaces de alcanzar ese éxito. Para gestionar la comparación hay dos formas:

  • Evita directamente toda comparación y sé tú mismo tu propio referente. Busca mejorar la persona que fuiste frente al tipo de persona que te gustaría ser.
  • Cuando te compares con otra persona, encuentra también las partes positivas que gracias a la comparación puedes valorar en ti.

4. Culpa con conciencia

¿Se puede culpar bien? La verdad es que si. Si estás dispuesto a culpar a alguien de todo lo malo que te ha hecho, es justo que también le culpes de todo lo bueno que también ha hecho. De igual forma, si te estás sintiendo culpable y te estás castigando, hazlo también por todo lo bueno que tienes en ti, por todo lo positivo y lo valioso. Si te vas a culpar, hazlo bien.

5. Perdonar

¿Necesitas ser perdonado cuando te sientes culpable? ¿Necesitas perdonar a la otra persona? La culpa siempre esconde una necesidad oculta de castigo, el perdón puede ser una gran herramienta para aprender de la experiencia y perdonar, lo que no significa olvidar. Perdonar es aprender del dolor, avanzar a pesar de los problemas y usar lo que hemos aprendido para cambiar y evolucionar.

“Proponte disfrutar de todo lo que tienes, sabiendo que eres merecedor de todas las cosas buenas de la vida. Deshazte de las culpas falsas. Sólo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas.”

Bernardo Estamateas