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Crisol Life

Cómo ayuda a los sanitarios en tiempos de Covid – 19

2020-08-22

Ayuda al Sanitario, cómo prevenir, apoyarlos o intervenir para ayudarlos

Este post sirve tanto para sanitarios como para personas que conocen a alguien que está cuidando intensamente de las personas afectadas por el Coronavirus (Covid-19). Vamos a ver ciertas formas de prevenir, apoyar o intervenir para ayudar a los sanitarios.

Partimos desde el hecho de que estamos viviendo un momento difícil. Todavía cuesta creerlo y estamos desubicados, tenemos miedo e incertidumbre. Muchas personas, no solo sanitarios, van a trabajar con desconfianza y también este post les puede ayudar a ellos. Primero vamos a empezar con la ayuda si eres sanitario:

Estás en momento realmente difícil y tienes demasiada responsabilidad en tus hombros. Cada día que vas a trabajar ves pacientes sufriendo, solos por aislamiento, con un ambiente laboral negativo y trabajado sin material suficiente. Además, que la gravedad de los hechos ha llevado a que se tomen decisiones tan duras como, quien vive y quien muere. Os han quitado los días libres y las vacaciones, apenas os da tiempo a asimilar todo lo que estáis viviendo estos días. Las personas que somos conscientes de lo que estáis pasando sentimos un gran orgullo y agradecimiento por las personas que cada día van a los hospitales poniendo en riesgo sus propias vidas y las de sus familias, por la falta de medios. Por ello os mando mi más sincero agradecimiento y ánimo para que sigáis a pesar del dolor que estáis viendo y sintiendo. Con todo ello habrás experimentando un estrés muy fuerte, incluso parecido al Bunrout o «estar quemado». Voy a compartirte varias formas de reducirlo en la medida de lo posible:

Intervención en procesos de estrés intenso (“El Síndrome de
quemarse por el trabajo en Servicios Sociales” Pedro R. Gil-Monte
Marisa Salanova, José Luis Aragón, Wilmar B. Schaufeli)

1. Autoevaluación

Con la situación del Covid-19 vas a estar más pendiente de los demás que de ti mismo, por eso es imprescindible que, cuando puedas, te pares un momento y te evalúes. Necesitas mirarte internamente para ver en qué punto estas. Puedes verte quemado y cansado, pero que de momento tienes herramientas para continuar. Puedes también verte como «sin sentimientos», lo que se conoce como estar en shock. También puedes verte desbordado y apunto de explotar, lo que necesitaría ayuda inmediata. Si te cuesta ver en qué estado estás, observa físicamente tu cuerpo: Falta de apetito, tensión, taquicardias, sudor, estrés, etc. Lo que que queremos conseguir es mantenerte en la primera, aunque no siempre será posible. Si estás en una de las dos siguientes que he comentado, vamos a ver qué hacer. En mensaje en esta primera etapa es pararse para poder mirarnos y pensar también en nosotros mismos.

2.Mejorar el entorno laboral

Lo primero para reducir el estrés es hacer del lugar de trabajo un lugar menos negativo. La situación lo impide considerablemente y la tensión con los compañeros se siente. Por eso, puedes mejorar el entorno laboral dentro de lo que depende de ti. Es decir, todo aquello que esté bajo tu control para mejorar el ambiente hazlo, por ejemplo: saludar con buenos días, pedir por favor y dar las gracias, tener en cuenta a tus compañeros a la hora de comer, ofrecerte para ayudar en lo que te veas posible, etc. Somos conscientes de lo difícil que es en estos momentos, pero busquemos detalles que nos puedan ayudar.

3. Gestión del tiempo

Esta ayuda sirve para cuando sales del trabajo, aunque hay sanitarios que están haciendo jornadas de dormir en el hospital, lo que hace muy complicado lidiar con esta opción. Aún así, si todavía puedes descansar de vez en cuando en casa, procura desconectar. Sé que es complicado, estás pendiente de tus compañeros, te escriben por whatsapp y te cuentan como van los pacientes porque estás preocupado. Miras las noticias y sigues indignado por la situación precaria que estáis viviendo, pero hay que recuperarse. Suelta el móvil un rato, descansa, ponte una película, disfruta de la compañía si estás con alguien, o llama por teléfono y charla de otro tema. Procura desconectar la mente en la medida de lo posible. Muchos sanitarios sueñan con el trabajo en estos días con lo que están viviendo, o simplemente no pueden dormir. Si tu caso es de estar en el hospital durmiendo por la necesidad de los pacientes, cuando puedas, llama a las personas que están fuera esperándote y habla con ellas para salir por un momento del hospital.

4. Pide Ayuda

 

Ya está todo dicho. Pide ayuda. Coge el móvil y expresa abiertamente a las personas que sabes que te quieren si puedes hablar con ellas un rato y desconectar. O todo lo contrario, muchas veces, lo que necesitas es expresar el dolor, la rabia y la frustración por todo lo que estás viviendo. Llama a tu amigo, a tu compañero que te entiende, o pídele a alguien que haga ese papel (escucharte y apoyarte). Sabemos que no podemos cambiarlo, pero sacar tu indignación por todo lo que ves en el hospital te va a ayudar a quitarte carga.

La siguiente intervención ya sería acudir a psicoterapia aunque sea Online, pero comprendo que es complicado en estos momentos. Dejo este correo donde podéis escribir e iré respondiendo: crisol_life@hotmail.com. En estos momentos cada uno de los sanitarios, celadores y auxiliares de los hospitales forman parte de una gran herramienta humana llena de compasión y amor que es capaz de salvar vidas. Personas de carne y hueso que están sacando lo mejor de ellas mismas para ayudar a los demás y que todo esto vuelva a la normalidad. Los que no estamos viviendo ese infierno podemos ayudarles y apoyarles. Primero, quedándonos en casa y reduciendo la propagación. Segundo, dándoles todo nuestro cariño y ánimo, porque esta experiencia que solo saben ellos lo dura que está siendo. Mi mujer es enfermera y veo a través de ella la gran sanidad que tenemos. No por la estructura, sino por las personas. Nosotros podemos hacer algo más que aplaudir:

Preocúpate, pregúntale, anímale y ámalo

Si conoces a algún sanitario pregúntale cómo está. Dale ánimos cada día. Preocúpate por el o ella. Llámalo y dedícale tiempo a escuchar y empatizar con lo que está viviendo. Dile que cuando termine esto le vas a regalar el mejor vino, o una cena espectacular o que os daréis una fiesta de en sueño. Pero, sobre todo, que te sienta presente cada día. Las relaciones sociales mejoran considerablemente la salud y ellos necesitan explotar, hablar de lo que están viviendo y sentirse apoyados. Aunque creas que no tienes nada que ofrecer, escucharlo activamente servirá. Imagina que tú eres un océano y sus palabras son barcos que navegan encima de ti. No soluciones sus problemas, muchos no se podrán, pero sostenlo, dile que todo saldrá bien, que le quieres y le admiras, que está haciendo una labor brillante y que es una persona modelo. Envíale algo para que sonría, los gatos y los perros ayudan mucho.

Todos saldremos de esta, pero no seremos iguales cuando termine todo. Vamos a transformarnos de una forma u otra, vamos a intentar hacerlo para bien, para unirnos más como personas y romper barreras. Muchos no querrán, o no sabrán hacerlo, pero no importa. Con que hoy puedas ofrecerle tu amor a una persona ya es suficiente. Gracias por apoyar a los sanitarios. Gracias a los sanitarios por luchar como lo estáis haciendo. Para ti, estás en casa o en el hospital, te dedico este poema de Mario Benedetti: 

«No te Rindas»


No te rindas, aún estás a tiempo 
de alcanzar y comenzar de nuevo, 
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, 
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo. 

No te rindas, por favor no cedas, 
aunque el frío queme, 
aunque el miedo muerda, 
aunque el sol se esconda y se calle el viento, 
aún hay fuego en tu alma, 
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero. 

Porque existe el vino y el amor, es cierto, 
porque no hay heridas que no cure el tiempo, 
abrir las puertas quitar los cerrojos, 
abandonar las murallas que te protegieron. 

Vivir la vida y aceptar el reto, 
recuperar la risa, ensayar el canto, 
bajar la guardia y extender las manos, 
desplegar las alas e intentar de nuevo, 
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas por favor no cedas, 
aunque el frío queme, 
aunque el miedo muerda, 
aunque el sol se ponga y se calle el viento, 
aún hay fuego en tu alma, 
aún hay vida en tus sueños, 
porque cada día es un comienzo, 
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola, 
porque yo te quiero.

 

 

Gracias

Héctor Ibáñez

crisol_life@hotmail.com

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